domingo, 4 de octubre de 2026

Las fuentes y manantiales de Piqueras del Castillo. Un nuevo aporte para la historia de este bonito enclave conquense

En mayo del año 2026 se publicó un estudio que lleva por título: “Fuentes y Manantiales de Piqueras del Castillo”. Este ha sido elaborado por los autores Abel Ruiz Checa, Valerio Chumillas Checa, Moisés Barambio Ruiz y Juan Carlos Ruiz Barambio. 

Sin duda, es una gran noticia para la historia de Piqueras, el poder contar con un nuevo trabajo que analiza y recopila cada una de esas fuentes y manantiales que, en algunos casos todavía han llegado hasta nuestros días, o que también, como ha sucedido en tantos lugares, con el paso del tiempo han ido desapareciendo.

Es necesario remarcar la importancia que supone conocer el lugar y la historia de este tipo de espacios naturales, puesto que, por sus características, nos acercan a esa vida que desempeñaron en tiempos pasados muchos de nuestros ancestros.

Tengamos en cuenta que en una sociedad agrícola y ganadera como la que hasta no hace tantas generaciones existió en Piqueras, el conocimiento de los distintos reservorios hídricos que había dispersos a lo largo de su término municipal, ayudaba a que los vecinos hicieran uso de los mismos, especialmente cuando era habitual que muchas personas efectuaran maratonianas jornadas de trabajo por aquellos parajes, así como los cazadores o personas que se desplazaban por la zona.

Esa sociedad de tiempos pasados era la heredera de un conocimiento transmitido generacionalmente, que hoy debido al despoblamiento, donde ya no se realizan las tradicionales labores que antaño implicaban a casi toda la localidad, prácticamente ya casi se ha perdido. Abel, Valerio, Moisés y Juan Carlos nos aportan datos sobre ubicaciones, usos, anécdotas y una descripción del paisaje, que nos permite conocer muy bien esos lugares.

Imagen generada con IA de la Fuente del Piojo de Piqueras del Castillo y que aparece en el presente trabajo (p. 38)

En este estudio de 59 páginas se recopilan un total de 25 fuentes, lo cual ya nos indica la disponibilidad y abundante presencia de surgencias de agua a lo largo del término de Piqueras del Castillo. Alrededor de estos puntos veremos que era donde se desarrollaba una parte de esa vida laboral y social de la época, de ahí que como bien apuntan sus autores, esas fuentes “eran lugares de vida, donde se mezclaba el trabajo, el descanso y las relaciones humanas” (Ruiz-Checa, Chumillas, Barambio y Ruiz-Barambio, 2026, p. 5).

El empleo de muchas de estas era para saciar la sed de las personas, regar los huertos y campos, así como proveer de tan preciado recurso al ganado, además de incluso en algunos casos emplearse para usos medicinales, motivos suficientes por los que antaño muchas eran conocidas por los habitantes del lugar.

Entre los diferentes datos que se recogen en este estudio, resulta de sumo interés el referente a la fuente de “Sacejo”, en cuyo paraje se encontraba una ermita, no muy lejos del punto de la surgencia de aguas. Hasta este lugar veremos que acudían los piquereños en el mes de mayo para celebrar el día de San Juan ante Portam Latinam. Al respecto, los autores ya nos explican el origen de la advocación que localmente se denomina como “San Cejo”, la cual deriva en realidad de una imagen de San Juan que el pueblo veneraba (Ruiz-Checa, Chumillas, Barambio y Ruiz-Barambio, 2026, p. 28).

En síntesis, este trabajo recopila una serie de conocimientos, como lugares de riqueza natural, que el paso del tiempo, el despoblamiento, junto el abandono del campo, han ido desvaneciendo paulatinamente de nuestro recuerdo. Por ello, este estudio elaborado por sus cuatro autores, resulta una tarea loable y necesaria, que enriquce al tiempo que preserva, parte de esa historia que posee el patrimonio medioambiental piquereño. Enhorabuena por esta encomiable labor. 


David Gómez de Mora

Cronista Oficial de Piqueras del Castillo