jueves, 5 de marzo de 2015

Epidemias en el área de Vinaròs durante el siglo XV

Los registros de la Orden de Montesa reflejan la evolución de la población durante el siglo XV. Lo cierto es que en esa centuria se viven diversas situaciones que dibujan un período repleto de pérdida y estancamiento demográfico. Un fenómeno fácil de entender, si tenemos en cuenta que el siglo XIV fue también duro ante la aparición de riesgos biológicos de esta índole, y que quedan perfectamente reflejados en los datos de localidades vecinas, como sucede en el caso de Benicarló, Peníscola o Sant Mateu.

Sabemos que la peste y los intervalos climatológicamente adversos, se traducirán en una alta mortalidad, que imposibilitará un crecimiento de las "nuevas alquerías" cristianas, y que a su vez repercutiría en la economía de la zona, de ahí que la capacidad de recuperación y consecuente aumento demográfico sea uno de los principales inconvenientes por los que se verán afectadas aquellas localidades, y que en muchas ocasiones se estancarán, a pesar de que la natalidad fuese bastante elevada. Posiblemente ese será el escenario que vivirá Vinaròs durante el siglo XV.

El triunfo de la muerte (Brueghel)

Ya hemos comentado en más de una ocasión que a mediados de dicha centuria teníamos la sospecha de que algunos brotes de peste podían haber sido los responsables de esta situación, no obstante, en esta ocasión nos hemos topado con una cita documental de notable interés, en la que para suerte nuestra, se hace una mención directa de dicho fenómeno. Concretamente a través de un texto presente en un documento del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, donde en una carta que envía la reina María a los consejeros de la ciudad condal, la monarca está un poco molesta por tener que cambiar las cortes, a pesar de que según parece en 20 días no se había muerto nadie de peste.

Ello nos evidencia una vez más que este tipo de fenómenos fueron una realidad a la que se tuvieron que enfrentar las poblaciones de esta franja territorial, pero que como resultado de que nos movemos en un período bastante complejo de estudio (debido en parte tanto a la paleografía como a la escasez de información documental que se conserva en este lugar), hacen que simplemente sólo podamos intuir algunos datos mediante parámetros indirectos, pero que en ocasiones, sirven para esclarecer y despejar diversos interrogantes que se puedan ir presentando.

Tengamos en cuenta que la exposición geográfica (mar y tierra) en la que se encuentra el enclave de Vinaròs, lo convertirían en un espacio más propenso en cuanto al riesgo de recibir un contagio de este tipo. Si a ello añadimos las precarias medidas de higiene que se desarrollaba dentro de una modesta trama urbanísticamente cerrada, tenemos pues suficientes argumentos, que ayudan a entender la propagación y consecuencias de las epidemias en lugares como este.


David Gómez de Mora