A mediados de la semana pasada, en la Península Ibérica teníamos temperaturas agradables, que ya recordaban como poco a poco nos acercamos a la estación de verano. No obstante, tal y como ha ido ocurriendo a lo largo de la historia, el refranero y los dichos de antaño, siguen siendo una fuente de interés, especialmente cuando coinciden con el desarrollo de algunos de esos fenómenos que tradicionalmente los labradores y ganaderos anunciaban con antelación. Es por ello, que durante estos días, en muchos lugares de Europa, se produjo lo que se denomina como los “Santos de Hielo”.
Según la creencia popular, entre los días 11 y 15 de mayo (es decir, entre las onomásticas de San Mamerto y Santa Sofía de Roma, respectivamente), es factible que todavía se produzca alguna irrupción de aire frío.
Precisamente, este año, se han podido vivir un par de jornadas con unas temperaturas mucho más frescas que las de días atrás. El motivo ha sido una advección de aire polar marítimo, asociada a una vaguada atlántica fría, que ha contribuido a un descenso de las máximas y mínimas, favoreciendo la ocurrencia de tormentas y chubascos convectivos. De modo que la masa de aire polar marítimo causante de este cambio en los termómetros, nos ha traído más nubes, agua, viento y frío en diferentes lugares del país.
Esto permitió que las mínimas cayeran un poco más y, por lo tanto, se vivieran un par de noches frescas, tal y como se percibió en la zona del interior de las tierras septentrionales de Castellón. El episodio empezó a manifestarse a partir del jueves 14, notándose ya de forma clara el viernes 15 (es decir, durante las onomásticas de San Bonifacio de Tarso y Santa Sofía de Roma), así como especialmente el sábado 16, día de San Simón Stock, cuando en lugares como Coratxà se llegó a los 0,9º.
El fenómeno fue también agudo en el interior norte del país (como ocurrió en áreas de Castilla y León, La Rioja y Aragón), extendiéndose además en las sierras del norte, como del centro peninsular. A partir del domingo comenzaría una recuperación progresiva de las temperaturas, que ha puesto punto y final a este breve periodo de bajada en los termómetros.
David Gómez de Mora




