viernes, 6 de marzo de 2026

El lobo siglos atrás en la Serra del Quarter y sus alrededores

Todavía podemos ver ejemplos en buena parte del territorio valenciano de referencias de esa toponimia lupina, que nos remonta a una época en la que la presencia del lobo ibérico era una realidad. En escala histórica, esto ciertamente no es mucho, ya que la presencia de este animal, en lo que respecta al área de la Serra del Quarter y sus alrededores, fue algo conocido hasta hace poco más de un siglo.

La franja montañosa de las comarcas de L'Alcoià y L'Alacantí son el testimonio de una toponimia que recuerda la presencia del lobo a lo largo de la zona, tal y como se aprecia en el caso de las localidades de Ibi, Tibi o Xixona, además de otras que en un futuro podríamos tratar.

La Serra del Quarter presentó masas de vegetación natural en siglos pasados, compuestas por pinos, encinas, además de la disponibilidad de barrancos, junto con zonas geomorfológicamente favorables para el refugio de esta criatura, ya que en ellas encontraba buena parte de su alimentación, especialmente a través de venados, conejos y otras especies que lo convirtieron en el mayor depredador del lugar durante mucho tiempo.

Paisaje de la Serra del Quarter (imagen del autor)

Esta zona, al ser un área poco poblada y con presencia de explotaciones ganaderas, ayudó a que los lobos dispusieran de una alternativa alimenticia, además de contar con un corredor natural. En Ibi, por ejemplo, apreciamos la designación de varios topónimos vinculados con el lobo (algunos más recientes en el tiempo), pero no por ello menos importantes. Así pues, en esta localidad, en su sierra, además de la partida Villalobos, vemos otras designaciones de la toponimia local, como la zona de Cantallops y los Loberos.


Paisaje de la Serra del Quarter (imagen del autor)

Por otro lado, en la vecina localidad de Tibi se encuentra el denominado “barranc de la Font del Llop” y las “Cases de Cantallops”. Hay que destacar en este término la presencia de la Ermita de Nuestra Señora Divina Pastora, la cual ya aparece descrita en el siglo XIX.

La veneración a esta Virgen se ha señalado en diversas ocasiones que está vinculada en muchos casos con zonas donde antaño había presencia de lobos, pues, al tiempo que la Virgen protegía al rebaño espiritual de la comunidad cristiana, hacía lo mismo con esos rebaños que los ganaderos poseían.

Tampoco puede pasarse por alto otra localidad de este entorno geográfico que dispone de zonas montañosas donde también hay presencia de toponimia lupina: Xixona. En este municipio podemos ver nombres en su término municipal como el “Cabeç de Cantallobos” y la “Font de Gordolobos”.

Recordemos que este último topónimo también aparece en algún lugar más donde la presencia de estos cánidos fue una realidad hasta bien entrada la primera mitad del siglo XX: Sinarcas. Precisamente, existe en Xixona una ermita dedicada a San Antonio Abad, patrón de los animales domésticos y del ganado.


Ermita de San Antonio Abad en Xixona (imagen del autor)

Detalle de la imagen San Antonio Abad en su ermita en Xixona (imagen del autor)

Sabemos que la gente siempre ha invocado su protección para salvaguardar especialmente su cabaña ganadera de depredadores, además de enfermedades. Esto en parte se debe a la tradición popular que relaciona a San Antonio Abad como ese eremita que supo sobrevivir en medio de la naturaleza y hacer frente a criaturas salvajes, a través de algunos relatos apócrifos sobre su vida, que servirán para que junto con su tradición protectora frente a los animales salvajes, este fuese visto como un santo que podía ayudar a paliar algunos de los problemas que los propietarios de animales tenían en aquellos tiempos.


David Gómez de Mora