viernes, 6 de marzo de 2026

Breves apuntes sobre el lobo en las tierras de Cuenca entre finales del siglo XVIII y mediados del siglos XX

Hace unas semanas tuve la fortuna de poder hablar con Emilio Guadalajara, un gran conocedor de la tierra conquense, quien pudo ilustrarme sobre diferentes cuestiones relacionadas con el día a día que antaño afrontaban muchos de nuestros antepasados. Precisamente, uno de los temas que tocamos fue la presencia del lobo. Un tema sin duda apasionante, y sobre el que nuestro erudito pudo aportarnos algunos datos que aquí quisiera reflejar.

Emilio en un artículo publicado en la revista Mansiegona (2023)¹ bajo el título “De lobos”, comenta cómo a finales del siglo XVIII se produjeron algunas batidas de lobos alrededor de la ciudad de Cuenca junto a cinco leguas de su contorno, en las que se cazaron un total de 4 lobos grandes, otras tantas lobas, además de 130 lobeznos, entre los cuales la mayor parte eran hembras.

De nuevo Emilio Guadalajara (2023) en el mismo artículo indica que entre el 1 de octubre de 1824 y el 17 de mayo de 1825, con los ganados ya instalados en los cuarteles de invierno, la cuadrilla ganadera de la Mesta encargada de correr con los costes por la caza de animales dañinos para el ganado, gastó 9350 reales para premiar la caza de 18 lobos, 8 lobas, 85 lobeznos, así como 133 zorros y zorras. Tenemos constancia de cómo los lobos siguen siendo vistos durante la segunda mitad del siglo XIX por las tierras conquenses, tal y como se recoge en diferentes municipios de la obra del Diccionario de Madoz², así como décadas más tarde, ya entrados los primeros años del siglo XX, cuando todavía este animal seguía siendo una realidad en algunos lugares, aunque ciertamente, con una población muy diezmada respecto a dos centurias atrás.

Un testimonio nos contaba cómo un antepasado suyo residente en la localidad de Valdemeca (y que vivió durante la segunda mitad del siglo XIX), siempre que salía del pueblo, se pertrechaba de una navaja bandolera y la cargaba en las alforjas de su macho para así tenerla cerca ante la posibilidad de tener que defenderse. Estas armas estaban diseñadas para repeler posibles ataques de animales, al tiempo que servían como cuchillo de remate para piezas de caza mayor, así como para intimidar ante un intento de atraco por parte de algún asaltante. Este tipo de armas pueden llegar perfectamente a tener una hoja de 35-50 centímetros, así como cuando se encuentra abierta una longitud de más de 60-70 centímetros.

A medida que entramos en el siglo XX, los lobos comenzaron a desaparecer. Las ordenanzas y las retribuciones que se aplicaban por su caza eran conocidas, y esto obviamente repercutió severamente en la población de este animal, hasta el punto de que en los años veinte y treinta de aquella centuria el lobo había desaparecido en una parte importante de los lugares de esta provincia.

El último ejemplar que se cazó en la provincia fue en la localidad de Garaballa. En una nota de prensa del año 1953, fechada a finales de aquel año, se indica el siguiente titular: “El día de Navidad fué capturado un lobo que había matado más de 5.000 reses”. En el texto se comenta que el día de Navidad fue abatido un ejemplar que merodeaba por esos contornos desde el año 1949³.

Zona de monte en Garaballa (Fuente: Google Maps)

A tenor de la noticia, las zonas afectadas durante aquel periodo de cuatro años fueron las localidades de San Martín de Boniches, Campillos-Paravientos, Villar del Humo, Víllora, Narboneta y Talayuelas. El lobo tras ser cazado fue exhibido, y según relata la noticia, este tenía un peso de 45 kilos, es decir, un tamaño superior a la media.


David Gómez de Mora

Notas:

1Guadalajara Guadalajara, E. (2023). De lobos. Mansiegona, (17), 7.

2Gómez de Mora, D. (2025). El lobo alrededor del territorio          

https://davidgomezdemora.blogspot.com/2025/03/el-lobo-alrededor-del-territorio.html

3C. C. C. (1953, 31 de diciembre). El día de Navidad fue capturado un lobo que había matado más de 5.000 reses. Ofensiva: Bisemanario Nacional-Sindicalista, p. 5.