sábado, 25 de julio de 2026

La bestia de Primarette

Entre marzo de 1746 y 1752, la región francesa del Bas-Dauphiné vivió una serie de ataques, propiciados, según se cree, por diferentes lobos a lo largo de un área amplia, que, como indica Moriceau (2007), cubrió a una zona aproximada de entre 200 y 250 km².

Durante ese intervalo de seis años, se calcula que dentro de esa demarcación geográfica pudieron morir alrededor de unas 23 personas a lo largo de diferentes municipios, como resultado de ataques de lobos. Este fenómeno guardará muchos paralelismos con casos que ya hemos investigado, como el de la Bestia de Gévaudan, ya que muchas de las víctimas se enmarcarán en una franja de años baja y muy similar, debido a su vulnerabilidad y falta de medios hacer frente ante esa amenaza.

Otros estudios, como el efectuado por Julien Alleau y John D. C. Linnell (2015), ya inciden en este tipo de situaciones, que, como se verá, fueron más habituales de lo que mucha gente se imagina en el territorio francés en tiempos pasados, quedando de ello referencias tanto en los libros parroquiales, además de otros documentos, en los que grosso modo puede seguirse una secuencia de las bajas que generaban entre la población este tipo de ataques.

Imagen generada por IA

El caso de la bestia de Primarette, se conoce con este nombre, por haberse producido alrededor de un tercio de los ataques mortales en esa misma localidad francesa. Sabemos que esta situación comenzó a finales de marzo de 1746, más concretamente el día 31, cuando un niño de cuatro años resultó víctima por un ataque de este animal. A partir de ese momento comenzaron a producirse una serie de situaciones similares, que alcanzaron su máximo entre los años de 1747-1748, cuando de todo ese conjunto que suma 23 registros de fallecimientos, se producen un total de 15, es decir, más del 60% del total.

Esta historia, veremos que vuelve a reflejar elementos en común con otros casos como el de las bestias de Gévaudan, las Cevennas, Cusago o demás historias de depredadores. Los relatos que explicaban lo sucedido, infundieron tal pánico, que mucha gente tenía miedo de salir de su hogar. Historias como la ocurrida en el año 1747 en esta región, alimentaron más si cabe esa sensación de terror, puesto que se relata que un joven de la localidad de Primarette, llegó a ser sorprendido por aquella criatura en la misma puerta de su casa.

Sobre las fuentes de la época que recogen estas informaciones, resultan cruciales los registros que proporcionan los sacerdotes, cuando especificarán los datos de los fallecidos, al identificar estos con un lobo.

Algunas de las personas que fueron atacadas por estas criaturas nunca llegaron a encontrarse. Esto, obviamente, preocupaba seriamente a una sociedad labriega y ganadera como la que abundaba en aquellos tiempos en esta tierra, y cuya exposición al medio era mucho más grande de lo que nos podemos llegar a imaginar.

A diferencia de otros sucesos de este tipo que se tienen documentados, la criatura o animales que causaron aquellos daños no pudieron cazarse. El último ataque se produjo en 1752, puesto que los que vendrían entre 1754 y 1756, debido al tiempo transcurrido y la distancia respecto del foco de la zona afectada en la primera ola de ataques, se atribuirían a otra o varias criaturas, denominada como “la bestia del Lyonnais”.

Creemos que lo sucedido en la zona del Bas-Dauphiné pudo ser debido a los ataques propiciados por diferentes lobos, no siendo descabellado pensar que una parte de las víctimas, especialmente las que se concentran cronológicamente entre 1747-1748, puedan atribuirse a un mismo ejemplar.

David Gómez de Mora


Referencias:

*Alleau, J., & Linnell, J. D. C. (2015). “The story of a man-eating beast in Dauphiné, France (1746–1756)”. En P. Masius & J. Sprenger (Eds.), A Fairytale in Question: Historical Interactions between Humans and Wolves (pp. 79–100). The White Horse Press.

*Moriceau, J.-M. (2007). Histoire du méchant loup: 3000 attaques sur l’homme en France (XVe–XXe siècle). Fayard.