viernes, 30 de septiembre de 2022

La emancipación de las Martínez de Villanueva

La carta de emancipación es un documento mediante el cual de manera legal se libera a un menor de edad del cuidado de sus padres. Recordemos que la minoría de edad ha ido cambiando con el trascurso del tiempo, pues dependiendo de cada lugar y época, esta irá incrementándose o reduciendo de acorde a la legislación aplicada en cada territorio. Los menores como sigue sucediendo en la actualidad, debían regirse al conjunto de derechos y deberes de los padres, de ahí que a estos habían de garantizarles una protección, educación, alimentación y representación. No obstante, como veremos, en una sociedad donde la tradición y la moralidad eran cuestiones intachables, el hecho de no aceptar una vida marital, debía de justificarse de modo legal, ya que el rechazar las gratificaciones que proporcionaba el sacramento del matrimonio, suponía la aceptación de un estado de celibato. Hecho que le sucedería a la peralejera Ana Martínez de Villanueva, hija de una familia con recursos, y que por aquellas fechas estaba entre una de las destacadas que había en la localidad.


Sabemos que Ana no fue la primera de su familia en tomar esta decisión, pues veremos que su tía, de mismo nombre y apellido, ya lo hizo mucho antes, siendo llamada en el pueblo como Ana Martínez “la beata”.

Entre los Martínez de Villanueva hubo clérigos y miembros con vínculos muy estrechos con el brazo eclesiástico, tal y como veremos en la figura de don Asensio Martínez de Villanueva. El padre de Ana Martínez era Juan Martínez de Villanueva, quien en ese momento ya estaba viudo de su esposa Ana del Olmo. No obstante, llama nuestra atención que a continuación de Ana, este indicara que sus otras dos hijas, Juliana y Juana Martínez de Villanueva, también quedaban emancipadas. No obstante la diferencia era notoria, pues la primera recibía la herencia de su tía (la beata), quien ya habría estipulado alguna cláusula y requisitos, mientras que las otras dos simplemente dejaban de depender de su padre, pero sin seguir seguramente el mismo camino que la primera.

Adjuntamos a continuación un fragmento del texto de la carta de emancipación redactada en 1612, en la que Juan da permiso a su hija Ana para que siga los mismos pasos que su tía Ana la beata.

“Juan Martínez de Villanueva, vecino de esta villa, en la vía y forma que haya lugar comparezco ante ud. y digo que como padre y legítimo administrador que soy de Ana Martínez, yo la tengo debajo de mi poderío paternal, y porque la susodicha es ya mayor de los 25 años, y tal por su aspecto parece, y ella no quiere tomar estado, sino vivir recogida en estado de continencia y me ha pedido y suplicado que yo la emancipe y libre de la patria potestad que sobre ella tengo como su padre legítimo para que pueda estar apartada y sola en su casa y regir y gobernar los bienes que Dios le diere y los que heredó de Ana Martínez de Villanueva mi hermana, y los que le pertenecen de legítima de su madre para que con ellos pueda mejor pasar su vida y conservase dicho estado de continencia (…) por ello la emancipo y aparto de mi poderío paternal y le doy y otorgo libre poder para atestar y hacer cualquier contrato y otras cosas”.

Este documento puede consultarse en la caja nº10 de los protocolos notariales de La Peraleja.


David Gómez de Mora

Cronista Oficial de La Peraleja