jueves, 8 de octubre de 2026

El “cordonazo de San Francisco” en la Plana de Vinaròs-Peníscola (2026)

Antaño, y durante siglos, en muchas partes del territorio de tradición católica, cuando se desarrollaban tormentas durante los primeros días de octubre (entre los que se incluía el de la onomástica de San Francisco de Asís), estaba extendida la creencia de que aquellas precipitaciones podían estar estrechamente vinculadas con este santo.

Así pues, según la tradición, se decía que San Francisco de Asís, con el característico cordón que llevaba en su hábito atado a la cintura, durante esas jornadas, sacudía y agitaba las nubes, provocando de esta forma la llegada de tormentas.

Esta idea fue calando, especialmente en una sociedad muy creyente. Tengamos en cuenta que la gente se encomendaba constantemente a Dios, y veía en la naturaleza un elemento estrechamente relacionado con el poder religioso. Simplemente tenemos que consultar las sagradas escrituras para entender esta idea.

 
Imagen generada por IA

Por lo que respecta a nuestro territorio, sabemos que durante los primeros días de octubre, un frente y una masa de aire frío en altura dieron lugar a una serie de lluvias intensas, que a lo largo de varias jornadas (especialmente durante las primeras) se tradujeron en acumulados muy elevados en la zona de la Plana de Vinaròs-Peníscola (además de en sus alrededores).

En el intervalo de tiempo que va del 1 al 5 de octubre, en las vecinas tierras de las comarcas catalanas del Montsià y Baix Ebre, se llegaron a concentrar en algunos lugares más de 200 mm, destacando Les Cases d'Alcanar, donde se pudieron contabilizar 320 mm. 

Inmediatamente más abajo, en el Baix Maestrat, vemos como en Peníscola se midieron para esos días unos 285 mm, así como en Benicarló 230 mm o 170 mm en Vinaròs. Como decimos, estas precipitaciones fueron concentrándose a lo largo de unos cinco días, entre los que cabe destacar especialmente la madrugada y mañana del 2 de octubre.

David Gómez de Mora