La
localidad de Vinaròs ha registrado a lo largo de su historia
diferentes jornadas en las que la nieve se ha podido ver entre sus
calles, así como en lo alto del Puig de la Misericòrdia.
Por
desgracia, esto no nos permite disponer de un listado detallado sobre
todos y cada uno de estos episodios durante los últimos siglos, ya
que muchos han pasado desapercibidos, así como en otras ocasiones
las fuentes locales de la época no han llegado a precisar este acontecimiento meteorológico. No obstante, partimos de una base de datos
recabados, que es la que nos puede ayudar a conocer un poco mejor la
sucesión de este tipo de eventos, en los que a lo largo de las
últimas centurias, se ha tenido constancia de episodios de caída de
nieve en nuestra localidad.
Hay
que decir que este tipo de fenómenos cuando se han producido, no se
han manifestado de igual forma, ya que dependiendo de los factores
meteorológicos que en su momento se desarrollaron, podríamos hablar
de nevadas en el sentido estricto, así como de episodios más débiles,
que no llegarían a cuajar.
Aunque
este fenómeno pueda ser meteorológicamente muy poco habitual en
nuestro territorio, a lo largo de los últimos siglos, tenemos
constancia de algunas jornadas en las que nuestro municipio se ha
visto cubierto de blanco, pues partimos de algunas referencias
escritas, además de fotografías que inmortalizaron tan singular
momento.
Para
la génesis de una nevada, es necesario que se combine la llegada de
una masa de aire muy frío, así como el desarrollo de una
precipitación, que permita que en superficie la temperatura esté al
menos cercana a los 0 °C.
Sabemos
que las olas de frío pueden catalogarse en diferentes tipologías,
dependiendo del lugar del que proceden. Las más conocidas son las
que denominamos como masas de aire ártico (polar marítimo), así
como las siberianas (polar continental).
Las
de tipo siberiano o polar continental, suelen ser más efectivas para
la aparición de este fenómeno. Ahora bien, la historia demuestra
que esto no siempre importa, ya que si se dan las condiciones
apropiadas, por ejemplo una ola de procedencia ártica, puede producir los mismos resultados.
En
el caso de Vinaròs, si seguimos la historia de Borràs Jarque, como
los datos que aportará en diferentes momentos el cronista Bover, junto los recabados en la prensa local por Ramón Redó en su
Enciclopedia de Vinaròs, uno puede comenzar a tener una idea
detallada de los diferentes episodios de nieve que se han vivido en
este municipio al menos durante los últimos doscientos años.
Por
otro lado, es importante recordar que durante lo que conocemos como
la Pequeña Edad de Hielo (siglos XVI-XVIII), las poblaciones
costeras como la nuestra verían con mayor frecuencia la llegada de
olas de frío, que siempre que se daban los elementos favorables
podían desencadenar la aparición de nevadas.
Muestra
de esta situación se recoge, por ejemplo, en algunas menciones de la
obra de la historia del clima de Inocencio Font Tullot, quien al
hablar de esta zona en la que nos encontramos, comenta por ejemplo
que los primeros años del siglo XVI, tuvieron algunos inviernos muy
duros, así como en décadas posteriores, como ocurriría durante la segunda mitad de esa centuria. Un hecho que quedará atestiguado en 1572 y 1573, puesto que
la estación invernal fue muy severa.
El
meteorólogo comentaba lo siguiente respecto este periodo de tiempo:
“punto aparte merece el mencionado severo invierno de 1572-1573,
durante el cual hay que destacar entre otros acontecimientos: la gran
nevada que el 29 de diciembre cayó en Alicante, nevando también
luego en Córdoba; los estragos causados por el frío en la
agricultura y ganadería de Cataluña; la helada del Ebro en Tortosa
en el mes de enero; y los intensos fríos en Levante y en Baleares,
donde también hubieron nevadas. Durante este invierno la Península
cayó bajo los efectos de una masa de aire de origen siberiano que
afectó principalmente a la vertiente mediterránea” (Font
Tullot, 1988: 77).
En
la obra de este estudioso del clima español, pueden comprobarse
otros eventos poco usuales, como ocurriría en el verano de 1621, el cual tuvo poco de caluroso, además de ser bastante lluvioso. El
mismo autor nos informa que un par de años después, “entre los años 1623-1624 el
invierno fue crudísimo, por lo que desde toda la franja costera de
Cataluña hasta el sur del Levante valenciano se alcanzaron mínimas
históricas, de ahí que el 30 de enero se helara el Turia y al día
siguiente nevara copiosamente en Valencia, extendiéndose las
nevadas hacia Alicante y Cataluña durante febrero; en Cataluña los
intensos fríos se prolongaron hasta abril, con la helada del río
Ebro a su altura en la cercana localidad de Tortosa” (Font
Tullot, 1988: 82).
El
siglo XVIII también dejó episodios destacados de frío y nieve, que
se dejaron sentir con intensidad en muchos lugares del territorio
europeo. Obviamente, algunos de esos fenómenos que hemos descrito,
no nos aportan mucha información para el caso local de nuestro
municipio, aunque al menos, permiten confirmar, que este tipo de
situaciones, especialmente en la época referida, fueron más
importantes de lo que nos podemos imaginar.
Entrado
el siglo XIX, como es lógico, la mayor presencia de fuentes
informativas nos permitirá conocer con mayor grado de precisión
algunos de esos episodios que las crónicas de antaño no tuvieron en
cuenta, algo que hemos intentado recopilar durante estos años en
nuestro blog, dedicando alguna entrada a jornadas históricas como la
nevada de 1883, y que hizo desplomar los termómetros hasta
temperaturas muy por debajo de los cero grados en nuestro territorio.
Otros episodios que no han destacado por su magnitud, pero que hasta
la fecha han sido los más recientes y que nos ofrecieron durante
varias horas algunas estampas inusuales, son las débiles
precipitaciones de nieve de los años 2001, 2005 y 2006.
Un
tema que tampoco podemos pasar por alto es la probabilidad o
recurrencia con la que este tipo de situaciones se han ido generando
durante los últimos cien años, de ahí que entren en juego muchas
variables que harán que los datos se interpreten de una u otra
forma.
Por
ejemplo, el último episodio de nieve que hasta el presente se ha vivido en las tierras
del norte de Castellón, se produjo en enero del presente
2026. En este caso, a pesar de lo que se llegó a pronosticar en puntos ubicados en cota 0, el tiempo no consiguió emblanquecer el suelo de Vinaròs,
a diferencia de los episodios sucedidos hace unos veinte años, cuando en los
puntos más altos del término (tal y como ocurre con el Puig de la
Misericòrdia), la nieve se dejó ver en algunas zonas durante
varias horas.
Por
otro lado, cerca de les Sotarranyes y les Planes Altes, en algunos de
estos episodios como el que vivimos en enero de 2026, llegó a
presenciarse la caída de finos copos (tal y como se apreció en
localidades anexas a la nuestra), no obstante, debido a la falta de
frío y que la cantidad precipitada fue escasa, su presencia fue
efímera. Estos, junto a otros factores, hacen que las estadísticas
sobre nieve en nuestro municipio sean muy relativas.
Si
seguimos la tónica que se documenta a través de la historia,
comprobamos que partiendo de los datos que poseemos desde el siglo XX
(y que es cuando ya podemos hablar de un registro más riguroso sobre
este tipo de eventos), apreciamos que era habitual que cada diez años
aproximadamente se viviera algún episodio de nieve, que en ocasiones podía
incluso cuajar durante varios días, o al
menos su presencia quedara relegada en puntos concretos, a pesar de
que al día siguiente no quedase casi rastro de esta.
Las
nevadas que se han registrado en Vinaròs suelen ocurrir durante la
estación invernal, teniendo el mes de enero como el momento en el
que se han producido más eventos de este tipo. Los meses de diciembre, febrero e
incluso marzo, han sido también testigos de nevadas a lo largo de la
historia de este municipio.
Diferentes
episodios de nieve en Vinaròs durante los últimos siglos
Años
1822-1860
A
falta de recabar mayor cantidad de información que nos permita
conocer un poco mejor qué pudo pasar durante este intervalo de casi
cuarenta años que separan 1822 de 1860, tenemos al menos constancia
de algunos episodios de nevadas en el territorio castellonense, que
nos llevan a plantear la aparición de alguna de estas dentro de
nuestro municipio durante el periodo indicado.
Al
respecto, el historiador Balbás (1987: 815) destacará por ejemplo
entre las nevadas del territorio castellonense, la ocurrida el día
19 de diciembre de 1822, comentando que fue una “gran nevada en
toda la provincia. En el alto Maestrazgo fue horrorosa”. De
nuevo Balbás (1987: 382) indica que unas dos décadas más tarde, el
día 5 de enero, se produjo una “formidable nevada en Castellón
y todos los pueblos del llano”.
Por
desgracia, desconocemos por ahora datos precisos que puedan aportar
información sobre si se produjeron acontecimientos similares en
Vinaròs. No obstante, la referencia de “toda la provincia”, así
como ese “horror” que califica en el interior de Castellón
durante 1822, además de la mención que posteriormente atribuirá al
episodio de los años cuarenta, tras indicar “todos los pueblos del
llano”, nos permite suponer como hipótesis que estos temporales de
nieve pudieron haberse presenciado en nuestra localidad con las mismas consecuencias.
Otra
de las nevadas que se registran durante el siglo XIX en las tierras
de Castellón y que se pudo presenciar en la costa de estas tierras,
fue la ocurrida en febrero de 1860. Este fenómeno, obviamente habría
que relacionarlo con el episodio que describe Fernando Ginés (2013:
14) al comentar que por aquel entonces se produjo “la entrada de
una gran ola de frío con importantes nevadas en el Cantábrico. El
temporal se extendió a otras partes del país, registrándose una
nevada muy intensa el día 23 de febrero en Orihuela y su comarca.
También nevó en Valencia”.
Año
1883
Sabemos
por la prensa de la época que el área litoral en la que se
encuentra Vinaròs sufrió un fuerte temporal acompañado de nieve
durante el día 7 de diciembre, un fenómeno que obviamente se
extendió por más lugares y que generó una gran catástrofe. De
nuevo Balbás (1987: 805) comenta el registro de una “gran
nevada en toda la provincia. En Castellón empezó a nevar a las once
de la noche, apareciendo al día siguiente un palmo de nieve en las
calles y tejados, causando gran sorpresa y regocijo, en especial a la
gente joven, pues no había nevado desde el año 1842”.
En
el diario “La publicidad”, con fecha del 8 de diciembre de 1883,
se señala que “una extensa nevada cogió ayer gran parte de
Cataluña. En esta ciudad fue poco intensa, pero las alturas
circunvecinas quedaron cubiertas de nieve apareciendo completamente
blancas todo el día [...] empezó a nevar a las 8 de la mañana y
terminó a las 2 de la tarde. Después de nevar el frío se hizo más
sensible y alcanzó un límite poco común en Barcelona”, a
continuación, sigue describiendo con una mayor claridad el fenómeno
en la sección meteorológica en la que se indica que “ayer se
presentó un temporal de nieve que abrazó casi toda la región
catalana [...] tenía la capa de nieve caída 6 centímetros, a las 4
de la tarde, continuando la nevada [...] los vientos fueron violentos
en Barcelona continuando su dirección N.O.” (La publicidad,
8-12-1883). Debido al intenso temporal que se vivió en la mar
durante estos días, Balbás (1987: 805) comenta que “causó la
muerte a 46 marineros dedicados a la pesca: 40 de Peñíscola, 5 de
Benicarló y 1 desconocido”.
Año
1885
En
el diario el Levante, se recuerda que “la nevada de enero de
1885 fue general en toda España y se puede considerar la más
importante en la Comunitat en el último siglo y medio. En Valencia
se llegaron a medir 12 centímetros de nieve el día 15 de enero de
1885 y 25 centímetros el día 17 con temperaturas de hasta -7ºC”.
Sabemos
que en Vinaròs también nevó, aunque desconocemos el espesor que se
llegó a acumular en este episodio. El cronista Bover (1980: 5) en
sus apuntes comenta que la caída de nieve se produjo el día 17 de
enero. Ginés (2013: 15) añade que, en enero de ese año, con motivo
de la entrada de una masa de aire polar marítimo, “el día 14
nevó en la mayor parte del país, alcanzado este fenómeno las
costas mediterráneas. Al día siguiente se mantuvieron las nevadas
siendo más intensas en el norte y algo más moderadas en el este y
el sur. El ambiente se tornó progresivamente más frío, sobre todo
a partir del día 15, lo que causó la congelación total de muchos
ríos de la meseta norte y de otras regiones peninsulares. Siguió
nevando los días 17, 18 y 19 en muchos puntos de España”.
Año
1894
Sobre
este episodio partimos de la referencia recopilada por el cronista
Bover (1980, 5), quien en su artículo “Curiosidades. Nevadas”,
indica que entre sus anotaciones sobre episodios de nevadas
acontecidos en Vinaròs, una fue la que se produjo en nuestra
localidad durante la jornada del 5 de enero de 1894.
Año
1920
El
19 de diciembre de ese año, el cronista Bover informa a través de
una de sus anotaciones sobre episodios de nieve, que en nuestra
localidad “empezó a nevar al anochecer del 18 y el domingo
amaneció con 5 cms. de espesor”. Sobre dicho evento, Ginés (2013:
18), indica que “durante este mes se registró una corta pero
intensa ola de frío que fue originada por una advección polar
continental del tipo húmedo”. Borrás Jarque sitúa la nevada
nueve días antes, por lo que se pudo tratar de dos episodios de
nieve en un intervalo muy corto de tiempo. Al respecto, Borràs
Jarque (2001: 313) comenta que “el dia 10 de desembre caigué una
gran nevada”.
Año
1926
De
nuevo Joan Bover recoge en sus apuntes sobre nevadas que el día 14
de enero se produjo otro episodio en el que Vinaròs vio caer
cristales de hielo sobre su término municipal. Esto se debió a la
entrada de una masa de aire polar continental, la cual dio pie a la
aparición de uno de los episodios de nieve más destacados de la
primera mitad del siglo XX. Ginés (2013: 18) indica que “lo más
reseñable fue el episodio de diciembre de 1926, la denominada neva grossa, que fue seguramente la mayor nevada ocurrida en el levante
español en los últimos doscientos años, y que se registró, entre
la Nochebuena y el día 27, en amplias zonas de Alicante y Murcia”.
Año
1945
Antes
de acabar la primera mitad del siglo XX, Bover (1980: 5) vuelve a
informar que el 7 de enero de 1945, “fue tanta la nieve que cayó
que no se pudo subir a la Ermita para celebrar la fiesta de San
Antonio”. Según el relato tradicional, se dice que llegó a
concentrarse una cantidad tan importante, que se acumularon en
algunos puntos hasta unos 50 centímetros, es decir, medio metro.
Relacionado con este episodio, Ginés (2013: 18) indica sobre ese
enero que “fue uno de los meses más gélidos del pasado siglo.
La constante entrada de frentes fríos de origen polar con largo
recorrido marítimo y, por consiguiente, cargados de humedad, provocó
precipitaciones constantes y abundantes en gran parte de la península
Ibérica durante la práctica totalidad del mes”.
Año
1954
Otro
de los episodios que no pueden pasarse por alto es el caso de la
nevada del año 1954, y que Bover indica que se produjo el 4 de
febrero. Esta tal y como se puede apreciar por alguna fotografía de
la época, tiñó de blanco toda nuestra localidad, llegando la nieve
hasta la misma línea de playa. A principios de febrero de aquel año,
“una masa de aire frío de origen polar continental se canalizó
hacia la Península generando un descenso acusado de las temperaturas
y nevadas generalizadas en casi todo el territorio peninsular y
Baleares” (Ginés, 2013: 20).
Nevada
de 1954 en el Paseo Marítimo de Vinaròs (Diariet, 19-1-1980: 5)
Año
1960
La
década de los años sesenta fue una de las más activas en lo que
será la frecuencia con la que se producirán nevadas en Vinaròs a lo largo del siglo XX.
La entrada de aquel año volvía a recordar episodios como los
vividos en décadas atrás, cuando un manto blanco cubrió nuestro
término municipal. Esto sucedería durante el día 11 de enero, con
motivo de una entrada de aire frío polar continental que hizo
desplomar los termómetros.
Así
pues, en las notas de miscelánea del semanario Vinaroz, puede leerse
que “el lunes de esta semana, la temperatura, en nuestra ciudad,
experimentó un cambio brusco, iniciándose a primeras horas de la
madrugada una nevada que prosiguió, intermitentemente, durante todo
el día. La nieve cuajó en tejados y azoteas y en los alrededores de
la población, acusándose un frío intenso. El martes lució el sol
que acabó con la nieve” (Semanario Vinaroz, 16-1-1960: 6)
Año
1963
Los
días 1 y 2 de febrero Vinaròs volvería a cubrirse de nieve, tal y
como había sucedido escasos años antes. En esta ocasión la prensa
local recogió la siguiente noticia de la mano de José Molés:
“Sobre la ciudad, sobre los campos, ha sido casi novedad este
año. Cuajó la nieve. El nítido plumón, casi ingrávido, fue
posándose blandamente sobre los salientes de edificios, en las copas
verdes y las desnudas ramillas de los árboles; en la arenilla de
piel tostada de los tejados, en los herméticos vehículos
sorprendidos. Y en el santo suelo” (Semanario Vinaroz, 1963:
1). En el mismo diario puede leerse que la nieve y el hielo generaron
durante varios días la caída de vecinos debido al estado en el
que se encontraba el suelo.
Nevada
de 1963 en la Plaça de Sant Antoni de Vinaròs (Diariet, 9-2-1963:
1)
Nevada
de 1963 en la Plaça de Sant Antoni de Vinaròs (Diariet, 19-1-1980:
5)
Año
1964
El
día 7 de marzo la nieve volvió a dejarse ver en nuestra localidad,
por ello el semanario local abría su portada con un artículo que
llevaba por título “Nieve en Marzo”, también redactado por José
Molés.
Parece
ser que, durante la mañana del sábado 7 de marzo, empezó a caer
aguanieve, descendiendo por la tarde la temperatura, y empezando por
ello a nevar. El autor comenta que “se licuaba presto en las
calles ciudadanas dejando un brillo resbaladizo y sucio; duraba un
poco en los cercanos campos del llano”. Parece ser que en
algunos puntos esta nieve aguantó hasta que el sol del domingo de la
jornada siguiente comenzó a subir un poco las temperaturas,
resistiendo más en aquellos puntos que quedaban a la sombra o como
indica el autor “después ya, solo iban quedando blancos
relieves a la sombra de las cosas, por barlovento”.
Aunque
este episodio no llegaría a ser tan importante como el del año
anterior, la ermita el domingo 8 de marzo, todavía se podía ver
cubierta de nieve en algunos puntos, perdiendo su tonalidad
blanquecina a medida que iba transcurriendo la jornada.
Año
1980
Los
días 12 (sábado) y 13 (domingo) de enero de aquel año, la nieve se
dejó ver en Vinaròs, consiguiendo cuajar y ofrecer una estampa
bastante atípica, que todavía a día de hoy sigue siendo recordada
como el episodio de nieve más destacado que se ha vivido en nuestra
localidad en los últimos cincuenta años.
Las
imágenes que se recogen en el semanario Vinaròs por Mariano
Castejón y Difo's, son una muestra del fenómeno meteorológico
dentro de nuestro pueblo, así como del aspecto que ofreció el Puig
y su ermita. La nieve comenzó a caer antes de las doce de aquel
sábado, continuando durante horas posteriores, por lo que el domingo
13 por la mañana, incluso en el casco urbano esta todavía se
conservaba en algunos puntos. Tal y como se recoge en el semanario
local, desde lo alto de nuestra loma “toda la extensión que se
divisa desde aquel punto hasta los límites de Ulldecona, San Jorge,
La Cenia y Alcanar, eran una sábana blanca” (Diariet,
19-1-1980: 7).
Nieve
en la ermita de Nostra Senyora de la Misericòrdia, caída durante
los días 12 y 13 de enero (Diariet, 19-1-1980: 1). Foto Alfonso.
Sobre
el desarrollo de este fenómeno, Ginés (2013: 23) comenta que
“durante los días 12 y 13 de enero se vivió una situación
similar a la nevà grossa de Nochebuena de 1926, con nevadas que
superaron, en algunas poblaciones de Alicante, como Alcoy, el medio
metro. Nuevamente, una irrupción en altura de aire muy frío de aire
polar continental y una advección intensa de aire húmedo en
superficie favoreció estas extraordinarias nevadas”.
Copos
de nieve cayendo en el casco urbano de Vinaròs. Imagen de Mariano
Castejón (Diariet, 19-1-1980: 7)
Cruz
y calvario del Puig de la Misericòrdia. Imagen de Difo's (Diariet,
19-1-1980: 7)
Año
1987
La
nieve volvió a caer siete años después de la nevada de 1980,
aunque no con la misma intensidad. En este caso la prensa local del
semanario Vinaròs en el número publicado el día 7 de marzo,
presentaba en una página con dos imágenes, el siguiente titular: “El frío no pudo con los Carnavales. Pocos
días antes de Carnaval otro espectáculo insólito y poco frecuente
en Vinaròs: La nieve” (Diariet, 7-3-1987: 7).
Este
episodio se produjo con anterioridad a los desfiles de carnaval.
Parece ser que el mes de febrero de aquel año fue bastante frío,
pues Ginés (2013: 25) comenta que “el 18 de febrero de 1987,
se produjo otra nevada en las montañas próximas a Castellón”.
Sabemos que aquel año el Carnaval de Vinaròs se celebró entre los
días 27 de febrero (viernes) y 2 de marzo (lunes día del entierro
de la sardina).
Entre
las notas de prensa local de la época, se dice en una de las
publicadas en el número del 21 de febrero del diariet, que “El
pasado miércoles, quedamos sorprendidos con agua-nieve y en un par
de ocasiones por la mañana y el blanco elemento no llegó a cuajar,
pero la gente estuvo pendiente de esa fina cortina blanca, tan cara
de apreciar por nuestros lares. El frío es intenso durante estos
días” (Diariet, 21-2-1987: 12). Este dato por tanto situaría
el desarrollo de este episodio concretamente en la jornada del día
18 de febrero, es decir, en el mismo momento que nos relata Fernando
Ginés (2013: 25) cuando el autor comenta que en Almassora se
alcanzaron los 2 °C, así como que en Benicàssim llegó a nevar.
En
esta ocasión sucedería como ya ocurrió en alguno de los últimos
episodios que se han vivido en nuestra localidad, que la nieve
únicamente llegaría a emblanquecer algunos puntos concretos del
casco urbano, como las terrazas de las casas, además de una
fina capa de nieve en la zona del Puig de la Misericòrdia, por
encontrarse este lugar un poco más alejado y elevado respecto el
área litoral del casco urbano.
El
Puig de la Misericòrdia tras la nieve caída el 18 de febrero de
1987 (Diariet, 7-3-1987: 7)
Copos
de nieve cayendo sobre la plaza de la Ermita de Nostra Senyora de la
Misericòrdia el día 18 de febrero de 1987 (Diariet, 7-3-1987: 7)
Año
1992
En
el resumen semanal sobre la actividad pesquera que se reflejaba en el
Diariet, se informa que a principios de año, “hacía tiempo que
no apreciábamos nieve natural sobre los barcos, pero el jueves 2
sobre las 18 h., se podía divisar la blancura con que se cubrió
parte de las embarcaciones amarradas al muelle, que la mayoría
estaban ejercitando su tripulación” (Diariet, 1-2-1992: 7). El
texto sigue añadiendo que “Años como el 45, 54, 60 y 63, la
nieve hizo acto de presencia por el mar. Por decir otro dato
comentaremos que sobre la década de los 60 (...) Hacía bastante frío, los pescadores bajaron a popa
para comer, al cabo de un ratillo, el que estaba de guardia (el amigo
San Pam), avisó a sus compañeros entre los que se encontraba su
hermano mayor, para que subieran a cubierta, ya que nevaba (...)
También decir que sobre los años 40 y 50 cayeron sendas nevadas que
los "bous" estaban abarloados al muelle, casi estaban
cubiertos de nieve. Esto lo hemos visto en fotografías de aquellos
tiempos” (Diariet, 1-2-1992: 7).
Sin
lugar a dudas la entrada de aquel año sería recordada por muchos
vinarocenses, tras ver como ese jueves dos de enero la nieve hacía
acto de presencia, aunque fuese tímidamente dentro de la localidad.
Sabemos que en aquella ocasión esta se dejó ver en algunos puntos
del casco urbano, como en las terrazas y las zonas más cobijadas,
aunque en buena parte del municipio no llegó a estar presente poco
más de 30 minutos.
Copos
de nieve cayendo en carrer Sant Cristòfol de Vinaròs el día 2 de
enero de 1992 (Diariet, 1-2-1992: 1). Foto de Reula.
Año
2001
En
el mes de diciembre del año 2001 la nieve volvía a verse en
Vinaròs. En este caso la caída de las temperaturas debido a la
entrada de una masa de aire frío, hizo que “durante los días
15 al 18 y del 22 al 23 se produjeron dos oleadas sucesivas de aire
polar continental siberiano, no muy intensas, que afectaron a toda la
Península y Baleares, pero con especial incidencia a la vertiente
mediterránea y a las dos mesetas” (Ginés, 2013: 26).
En
el caso de Vinaròs, fue la jornada del 15 de diciembre de 2001,
cuando la nieve cayó por la tarde, estando presente durante unas
horas en la parte superior de los terrados del casco urbano, así
como en el área montañosa de la Serra de la Ermita.
La
crónica de la nevada fue redactada en la prensa local por Emili
Fonollosa, quien la describía de la siguiente manera: “la nieve
hizo acto de presencia por sorpresa en nuestra ciudad. Poco después
de las cinco de la tarde, comenzaron a caer pequeños copos, que se
fueron incrementando paulatinamente, aunque la nevada duró poco más
de una hora, al menos en lo que se refiere a Vinaròs. La
precipitación caída no fue suficiente para que cuajara en las
calles de la ciudad, aunque sí lo hizo en algunas terrazas, en
numerosos capós de vehículos y en las tapas de los distintos
contenedores repartidos por toda la ciudad (...) La Serra de l'Ermita
o la Cala Puntal fueron algunos puntos de la ciudad, en los que, a
última hora de la tarde, había cuajado la nevada, mientras que en
el casco urbano apenas lo hizo. Y es que Vinaròs, como toda España,
ha vivido bajo una intensa ola de frío en los últimos días. El
sábado pasado fue uno de los más fríos que se recuerdan en
Vinaròs. De hecho, el termómetro no subió de los tres grados en
todo el día. Asimismo, las heladas han sido también generalizadas
durante las noches de esta semana en Vinaròs” (Fonollosa,
Diariet, 22-12-2001: 11).
Nieve
en la Avinguda de la Llibertat de Vinaròs el día 15 de diciembre de
2001. Imagen de Emili Fonollosa.
Año
2005
Durante
el invierno de 2005 cayeron muchos récords, lo cual nos revela el
frío con el que se vivió durante algunas jornadas aquellos
primeros meses del año. La intensidad de la ola de frío de finales
de enero eclipsó a otras muchas, destacando la vivida entre el 27 de
febrero hasta los dos primeros días de marzo.
En
el caso de esta, la nieve cayó en Vinaròs el 1 de marzo, jornada en
la cual otros pueblos más meridionales del territorio, y que se
integraban dentro del interior de las provincias de València y
Alicante, quedaron incomunicados por la nieve caída. En esta ocasión el frente frío era
continental.
Año
2006
Una
invasión de aire polar motivaría un descenso de las temperaturas,
volviéndose a traducir en una estampa muy parecida a la que hacía
menos de un año se había producido.
Esto
concretamente ocurriría el día 28 de enero del año 2006, cuando la
nieve cubrió de blanco el Puig de la Misericòrdia, como también
algunas azoteas y los puntos más cobijados del casco urbano.
Desde
este episodio, ya no volverían a registrarse más jornadas de nieve
que al menos por sus características nos recuerden a las vividas
hasta ese momento, no obstante, no podemos pasar por alto varios
episodios de aguanieve, que a punto estuvieron de cubrir de blanco
nuestro municipio, como fue en el caso de las fiestas de Carnaval de
2012, y que debido a diferentes factores atmosféricos, no llegaron a
traducirse en nieve en este lugar.
Falda del Puig de la Misericòrdia tras la caída de nieve el
28 de enero de 2006. Imagen de Difo's
David
Gómez de Mora
Referencias:
*BORRÀS
JARQUE, Joan Manuel, Historia
de Vinaròs,
t. II, edición facsímil, Vinaròs, (2001), 492 pp.
*BALBÁS
CRUZ, Juan Antonio, El
libro de la Provincia de Castellón,
Castellón de la Plana, (1987), 872 pp.
*BOVER
PUIG, Joan, Setmanari
Vinaròs,
Any XXIII, nº 1126 (19-1-1980), Vinaròs.
*FONOLLOSA
ANTOLÍ, Emili, “Blanca
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